lunes, 6 de junio de 2011

¡No soy tan superficial!

Me alegró muchísimo enterarme que Rodrigo había tomado la iniciativa de publicar algo acá, en "Él dice y ella también". Cuando salí de ducharme lo vi tipeando frenéticamente sobre el teclado de la laptop mientras en la tele estaba Fantino mofándose del DT de River, algo que lo pone loquisimo los domingos a la noche. Que Rodrigo lo ignore en favor de nuestro proyecto me pareció una muestra de amor gigante, una prueba de que no me equivoco cuando invierto tiempo y paciencia en amarlo y cuidarlo.

No me esperaba este post de acá abajo. No me esperaba que él piense que yo quiero cambiarlo, que quiero meterme en su talle de pantalón cuando, en realidad, lo único que quiero de él es que se cuide y este sano. No les dice que vive comiendo porquerías, ¿no? ¡No les cuenta que cuando sale con sus amigos es todo cervezas y maní y papás fritas! No quiero que deje estas cosas-- ni pienso tener jamás el poder para intentarlo. Pero, ¿qué tiene de malo variar la dieta? ¿Qué tiene de malo que las papas fritas convivan un poco con el germen de trigo, con el yoghurt descremado, con las milanesas al horno? 

Lo digo y lo repito: no quiero que Rodrigo sea Christian Sancho. Pero un poco menos de hipocrecia estaría bien.  Digo, se burla de mis colchones de fruta, de mis tuppers con pollo a la plancha, pero, les juro, a veces cuando tiene la mirada perdida estoy segura que en sus retinas puedo ver impreso, todavía, el culo parado de Pamela David en la revista Maxim. 

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