Desde hace 10 años tengo un rosario con los colores de River que uso como cábala cuando hay partido. Ese rosario lo compré en una fecha perdida del Clausura 97, cuando el Enzo nos dio esa alegría del bicampeonato. 14 años tiene ese rosario. Está hecho mierda, claro. Lo apreté muchísimo en partidos pedorros que no sumaron ni restaron nada. Hoy que lo necesito en serio siento que perdió toda su magia.
Mañana River juega la promoción por primera vez en la historia. Y estoy cagado. Es un miedo total, que me paraliza. Me siento un nene, una minita que tiembla en las películas de terror. Sólo que mi película de terror empezó hace años; después del último campeonato que ganamos en 2008 empezaron a llegar los malos. Simeone, Cappa, Gorosito, Astrada... JJ López. Los odio a todos. Lo odio especialmente al gordo hijo de puta de Aguilar que nos llevo a la ruina y lo odio a Passarella que no hizo nada para parar este desastre, esta vergüenza.
Mañana River juega la promoción y no puedo parar de pensar en el partido; en el destino que nos espera. Me aterra que nos vayamos a la B, nosotros, un equipo como River Plate, la casa de Alonso y del Enzo, de Crespo y de Labruna y de Ramón Diaz. No me entra en la cabeza. Nunca pensé que iba a llegar el día en el que iba a ver a River jugar la promoción, eso le pasa a otros equipos, a equipitos, no al glorioso River Plate.
No puedo ni escribir, te juro, me tiemblan las manos. Rezo. Rezo con más fuerzas que nunca. Espero cargar este rosario de una energía mística, invencible, que me quite finalmente este eterno dolor de panza, este sentimiento preminotorio que no me deja dormir ni comer ni escribir como una persona normal.

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