viernes, 20 de mayo de 2011
2. P... y disgusto
El gran Cabito, el co-equiper de Matias Martin en La Metro devenido humorista oficialista en 678, una vez tiró una teoría que me re cierra y que explica un poco esto que dice Romina del histeriqueo masculino. El título es un poco zarpado -- "Pija y disgusto"-- pero explica bárbaro estas nuevas interacciones que se dan entre tipos y minas.
Mirá, el concepto es simple pero esclarecedor. Nena, cuando salís con un tipo él usa la lógica del "P... y disgusto"-- te da un poco de amor, de cariño, te tira buena onda, te paga una coca cola, te dice cosas como "princesa" y "dulce" y una vez que te tiene, olvídate, empieza el disgusto: te cita y te deja plantada con una excusa pedorra, no te llama por 5 días, lo escrachas saliendo con otra mina, etc.
El problema de las minas es que esperan a Rick Blaine. No existen los tipos así. Inicialmente todos la queremos colocar y salir corriendo. Posiblemente yo haya sido demasiado bueno en el arte de la seducción --tenía 5 años más que ella cuando la conocí, después de todo -- como para que Romina se acuerde que durante toda la función de Pulp Fiction lo único que hice fue intentar abrazarla. ¿Y esa salida en el río que ella recuerda con tanto cariño? No fue nada inocente: nos revolcamos entre los yuyos altos de Vicente López hasta que cayó el sol.
A lo que voy es: no existen los hombres nuevos. Somos todos cavernicolas.
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