viernes, 20 de mayo de 2011

2. Histeriqueo masculino


A Rodrigo lo conocí a los 18 y ahora, casi 10 años después, no me averguenza decir que fue mi primer y único novio. Es, porque todavía estamos juntos. Siempre que cuento esto, que hace 10 años que estoy con el mismo hombre, algunas mujeres no pueden disimular la cara de horror. 

Es que la vida rutinaria de una mujer que ya conoce todo del hombre que ama debe ser muy diferente a la de la soltera que se tiene que inventar para cada cita nueva, que se maquilla para conquistar y que abajo del vestido esconde lencería que yo sólo me pondría para su cumpleaños o en alguna otra ocasión especial, como cuando River gana un campeonato. 

Pero más que nada siento alivio de no tener que estar en la jungla del levante. Casi la mitad de mis amigas son solteras y aunque disfruto muchisimo de las historias sobre los personajes que las invitan a salir o de los furcios sexuales de algunos de sus chongos, me doy cuenta que ya no podría tener esa vida, que es muchisimo más cómodo meterse en la cama con alguien que siempre toca los mismos botones pero que sabe hacerlo bien. 

Por otro lado me aterran las historias sobre estos "hombres nuevos" con los que salen. Yo lo conocí a Rodrigo en la fiesta de un amigo de una amiga y hablamos toda la noche sobre cine --Tarantino-- y música --The Beatles. Al día siguiente me llamó y fuimos a un cine perdido en Corrientes y vimos Pulp Fiction. A los tres días fuimos al río. A la semana ya estábamos de novios. Hoy mis amigas tienen suerte si tienen dos citas seguidas y un mensaje de texto. Los tipos están más histéricos que nunca, no quieren comprometerse, no quieren enamorarse, sólo quieren fiesta. ¿Rodrigo se sentirá feliz en nuestra comodidad, como yo, o asfixiado como esos "nuevos hombres"? Cuando se lo pregunto se ríe y eso me hace sentir mejor. 

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