viernes, 20 de mayo de 2011
Yo digo
Desde chica tengo diarios íntimos. Me gustaba la cosa del candadito y el papel de carta, de las lapicera con brillos y los stickers con relieve. Tener un blog no es lo mismo, claro, pero me hace acordar un poco a todo aquello: a volver del colegio y sentarme sobre el escritorio --un mate cocido y un sandwich hecho por la abuela reposando sobre la madera-- y escribir un poco sobre lo que me había pasado ese día: desde las peleas infantiles por la boligoma perdida hasta las más adolescentes por el chico perdido. Era una especie de terapia. ¿Será esta una terapia de pareja, un espacio que pueda compartir con Rodrigo? Ya veremos.
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